Aprovechando que en esta ocasión les muestro un par de nuevas tapas, quería contarles algo que he aprendido en este tiempo sobre el tema.
En un principio pensé que para hacer una tapa debía elegir un momento o pasaje del libro y reproducirlo en la portada, pero con el tiempo fui descubriendo que una buena portada en realidad
resume en una imágen el concepto, el espíritu del libro. A algunos les parecerá obvio, pero realmente yo no lo sabía y por eso lo comparto aquí.
Fue por eso que de a poco las fui sintetizando, poniendo solo la información necesaria para que esa única imágen cuente todo lo que quiere transmitir el texto en escencia, sin ser demasiado explicito y hasta a veces sugiriendo. La tapa debe ser lo suficientemente atractiva para que un lector se interese en la historia, lo que no quiere decir que debo contar parte de la historia, puedo transmitir una idea.
Generalmente estoy tratando de que sean figuras (aunque sean complejas) sobre fondos muy simples, que sugieran un clima pero que no compitan con el primer plano o con los textos o el título.
Es una forma de verlo, estaría bueno que si otro colega lo plantea de otra manera o piensa diferente, que lo comparta, estaría bueno aprender de la experiencia de otros. Yo cuento esto porque realmente en un principio lo entendí de una manera que no me permitió sacar más provecho de las imágenes que podía llegar a utilizar, en ese momento no aportaba nada nuevo con mi trabajo. Ahora, pensandolo de esta manera tengo más recursos a mi disposición y puedo llegara a lograr imágenes un poco más interesantes, o que al menos a mí me parecen más atractivas de dibujar.


Casualmente ambas tapas son para SM, la primera es la última de la saga "De los 4 rumbos" de Márgara Aberbach y la segunda para SM España.
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